Cine y TV en cuarentena 2020 (Parte 4)

Movies, Review, TV, Uncategorized

Ha pasado ya medio año (!) desde que nos vimos obligados a permanecer en casa el mayor tiempo posible para sobrellevar la pandemia. Mi salud mental no está en su mejor momento, pero estas siguientes películas y series me han ayudado a tolerar esta “nueva normalidad”.

Child’s Play (1988)

También conocida en México como Chucky: el muñeco diabólico— ¿por qué les encanta usar “diabólico” en las traducciones?—, esta película y su icónico villano son ya parte de la cultura popular y es fácil entender por qué: es un maldito muñeco grosero que mata gente. Esta primera entrega de la saga aún no se convertía en una auto-parodia por lo que no contiene tanto humor y camp como las siguientes, pero aún así es un buen nostalgia trip para recordar esos tiempos más inocentes cuando veíamos esta película en Canal 5.

Ahora tenemos que hablar del fenómeno Chucky en México: ¡¿por qué nadie ha investigado esto hasta ahora?! En el habla popular se le dice “chucky” a un niño malcriado, un reconocido jugador de futbol tiene ese apodo y a cierta líder sindical se le compara comúnmente con el muñeco. Estoy esperando un documental que nos revele por qué nuestro país ha acogido tan bien al personaje al grado de integrarlo en su cultura popular.

¿Vale la pena? Si no la has visto nunca, claro; aunque (unpopular opinion) el remake de 2019 me parece más divertido.

Class Action Park (2020)

Hombres poderosos de Wall Street, corrupción, alcohol, adolescentes cachondos y algunos muertos; ¿qué tiene que ver esto con un parque de diversiones actuático? Todo, en el caso del parque Action Park que abrió en 1978 en Vernon Nueva Jersey. Este documental narra la historia de un atractivo turístico que probablemente nunca debió de existir debido a su pésima planificación y nulas medidas de seguridad.

Las anécdotas del lugar y de la época son muy interesantes, sin embargo el documental está muy estirado y se siente tedioso. Otro punto negativo son las animaciones que utilizan para visualizar algunos eventos, ¡son horripilantes! Probablemente es el peor trabajo animado que haya visto en una producción comercial.

¿Vale la pena? Solo si la premisa te ha llamado la atención. Si durara 15 minutos menos y tuviera animaciones no tan horribles sería más fácil de recomendar.

Disclosure (2020)

Las personas trans han sido históricamente una de las minorías peor representadas en los medios y desafortunadamente esto ha contribuido a su rechazo y estigma social. Por suerte los tiempos han cambiado últimamente y Disclosure deja que mujeres y hombres trans narren la historia trans del cine y televisión y también nos cuenten desde su experiencia personal cómo les ha afectado.

¿Vale la pena? Definitivamente, necesitamos más respeto, compasión y empatía hacia la gente trans para reparar el enorme daño que han hecho los medios.

I May Destroy You (2020) *Serie*

Arabella es una escritora joven, algo desobligada y desenfrenada, que es violada después de una noche de parranda. La serie explora cómo este terrible suceso, del cual ella tiene una memoria muy borrosa, afecta su trabajo, sus relaciones personales, su sexualidad y su confianza en los demás. Aunque lo anterior pueda sonar muy dramático, Michaela Coel (la creadora, guionista y protagonista de la serie) logra equilibrar la seriedad de la situación con un humor impecable y personajes tridimensionales y francamente muy realistas y entrañables.

Así como en la vida real, no hay respuestas fáciles ni personas completamente buenas o malas, y eso es parte del deleite de esta producción. El capítulo final es completamente inesperado pero temáticamente perfecto.

¿Vale la pena? Sí, es una joya.

I’ll Be Gone in the Dark (2020) *Serie*

La escritora Michelle McNamara estaba obsesionada con las historias de asesinos seriales y crímenes sin resolver y esta serie documental de HBO, basada en el libro del mismo nombre, reconstruye su íntimo viaje personal y profesional mientras investiga al “Golden State Killer”, uno de los asesinos seriales más prolíficos y menos conocidos de Estados Unidos. A la par también vemos las historias de varias de las sobrevivientes cuyas vidas fueron trastocadas para siempre por este criminal, humanizándolas para no ser solo una estadística.

¿Vale la pena? Sí, mucho. El desarrollo de la investigación y el misterio se van revelando poco a poco de forma muy adictiva. La pasión y obsesión de Michelle por su trabajo es admirable y la vez devastadora cuando ocurre la tragedia.

Looking (2014) *Serie* + Looking: The Movie (2016)

En 2020 incluir personajes gays en una serie o película es algo sumamente común, al grado que parte del público conservador (homofóbico) considera esto forzado. No comparto la opinión de que incluir personajes LGBT+ sea innecesario, pero lo que sí me parece frustrante es que muchas veces las tramas gays, particularmente en las producciones mexicanas, se vean limitadas por la artificialidad y los clichés.

La serie Looking de HBO y la subsecuente película (que sirve como el verdadero final), sobresale por la naturalidad con la que presenta las relaciones amistosas, románticas y sexuales de sus personajes. El trío de protagonistas y su vida en San Francisco no son para nada versiones idealizadas o perfectas de hombres y vidas gays; sino tres simples amigos que se acompañan incondicionalmente en sus mejores y peores momentos.

El feeling general de Looking es como de película indie, donde lo importante son los diálogos y actuaciones, las cuales nunca caen en el melodrama. Las intenciones y motivaciones de los personajes casi siempre se encuentran entre líneas y eso, a mi parecer, te hace sentir más involucrado.

¿Vale la pena? Sí, la autenticidad y honestidad de la producción es palpable y se aprecia mucho.

Mulan (2020)

Otro remake innecesario de Disney que palidece en comparación con la película original; esta nueva Mulan peca de ser aburridísima y simplona, sin humor ni números musicales. Parece que quisieron apostar por la seriedad y grittiness, pero solo superficialmente ya que sigue siendo indudablemente para niños: no hay temas maduros, personajes complejos o siquiera sangre en las batallas.

Liu Yifei interpreta a la protagonista con la personalidad de una caja de cartón, perjudicada también por el nulo desarrollo de su personaje. Mulan es una especie de súperheroina desde el comienzo y su mayor conflicto es tener que esconder sus excepcionales poderes, todo por ser una mujer en una sociedad patriarcal.

El único villano ligeramente interesante es la bruja, pero su papel se limita a guiar (muy artificialmente) a la protagonista hacia donde tiene que ir. Por momentos el discurso parece anti-feminista, las dos mujeres principales son objetivamente más poderosas que cualquier otra persona, pero al final del día quieren servir o complacer a algún hombre, sin cuestionarse las estructuras de poder que las hacían sentir oprimidas en primer lugar.

En cuanto a aspectos positivos… ¿las fotografía está bien lograda la mayoría del tiempo?

¿Vale la pena? No. No hay magia ni corazón en esta versión, solo propagada china.

Palm Springs (2020)

Las historias de time loops siempre son (al menos) entretenidas y Palm Spring no es la excepción. La explicación del fenómeno es lo de menos, lo importante es ver cómo reaccionan los personajes cuando tienen que repetir el mismo día indefinidamente. Andy Samberg y Cristin Milioti tienen excelente química y son un deleite en pantalla. También hay algunas cuestiones éticas y existenciales interesantes que, aunque no son el enfoque principal, elevan un poco esta producción sobre otras similares.

¿Vale la pena? Sí, de preferencia con pizza y cerveza.

Cine y TV en cuarentena 2020 (Parte 3)

Mexico, Monterrey, Movies, Review, TV

Esta es la última parte de la lista. Si el mundo sigue igual tal vez me anime a hacer otra en un par de meses.

Sueño en otro idioma (2017)

Frustrantemente bella, así describiría Sueño en otro idioma. La premisa y la atmósfera son fascinantes, pero alrededor de la mitad hay un plot twist que convierte la historia en una telenovela. El final es bastante anticlimático y temáticamente todo se va a la basura; incluso parece una apología del machismo—solo hay que cambiar el género del personaje victimizado para que resulte evidente.

¿Recomendada? Sí, la primera mitad vale mucho la pena. Alguien debería escribir un fanfic que arregle la segunda mitad.

Swallow (2019)

Swallow es un thriller psicológico más inteligente de lo que parece. Hunter está casada con el esposo de sus sueños, pero la vida de ama de casa le resulta más monótona de lo que esperaba. Su vida empeora gradualmente desde el día en que decide tragar una canica, y poco a poco va ingeriendo cosas más peligrosas. No quiero decir más porque arruinaría el fascinante viaje psicológico de este personaje.

¿Recomendada? Sí, una joyita. El body horror queda sugerido pero es muy efectivo.

Tempestad (2017)

Hablar de los peores horrores del país en el cine es difícil porque se puede caer muy fácilmente en el melodrama, el sensacionalismo o la explotación de la tragedia, como en Chicuarotes que ya mencioné en la primera parte de esta lista. Este documental de Tatiana Huezo evita todo lo anterior concentrándose únicamente en las voces de las víctimas. Dos mujeres relatan cómo sus vidas fueron trastocadas irreparablemente por el crimen organizado y el ineficiente sistema de justicia mexicano. Mientras escuchamos sus experiencias vemos en pantalla tomas de paisajes naturales y urbanos que de manera simbólica reflejan y realzan el relato. Sin mostrar en ningún momento imágenes violentas, podemos hacernos una idea del infierno por el que han atravesado estas mujeres. Detrás de las cifras y noticias sobre el crimen organizado hay familias destruidas cuyas historias merecen ser escuchadas y así comenzar a sanar.

¿Recomendado? Sí. Este es terror de verdad porque es nuestra realidad.

The Assistant (2019)

El caso de Harvey Weinstein y el movimiento #MeToo acapararon los titulares hace un par de años por las escandalosas historias de abuso de poder por parte de los altos ejecutivos de Hollywood. Pero, ¿qué pasaba en estas oficinas? ¿Los empleados nunca se dieron cuenta? The Assistant nos pone en el lugar de Jane, una secretaria para un ejecutivo tipo Weinstein, y mostrando su día a día entendemos cómo el abuso pasa desapercibido o voluntariamente ignorado con tal de mantener la estabilidad laboral. Honestamente la trama es muy lenta y no ocurre mucho, es una película lenta y contemplativa que dice todo entre líneas.

¿Recomendada? Sí, pero solo si aguantas películas donde “no pasa nada”.

The Blob (1988)

Recuerdo que esta película se llamaba La mancha voraz cuando pasaban en televisión por Canal 5. Nunca la vi completa porque el gore me asustaba, pero ya de adulto resulta sumamente divertida y los efectos especiales prácticos han envejecido bien en su mayoría. La premisa es sencilla y efectiva: una masa gelatinosa comienza a absorber/matar gente, aumentando su tamaño en el proceso. Para disfrutar esta película no hay que tomarla tan en serio.

¿Recomendada? Sí, excelente para un maratón de películas de terror.

The Cat Returns (2002)

El gato regresa, como toda película de Studio Ghibli, cuenta con una dirección de arte hermosa. Fuera de eso, todo se siente muy mediocre. La historia de una niña que termina en un mundo fantástico de gatos parlantes suena prometedora, pero francamente para la mitad ya estaba tan aburrido que solo quería que terminara.

¿Recomendada? Meh, solo si ver gatitos animados (ni tan tiernos) es suficiente para entretenerte.

The Girl Who Leapt Through Time (2006)

El Blu-ray de La chica que saltaba a través del tiempo me lo topé muchas veces en tambos de supermercado y algunas veces estuve tentado a comprarlo solo porque era una película de anime barata. Después de verla en Netflix entiendo por qué estaba entre las baratijas. Una estudiante japonesa promedio descubre que puede viajar en el tiempo y no hace nada interesante con ello. La animación tiene algo muy extraño, parece que toda está rotoscopeada muy burdamente. La dirección me parece también muy mediocre: hay un uso excesivo de tomas muy abiertas con los personajes tan alejados que no vemos sus expresiones, y las composiciones de las tomas tampoco son muy interesantes, casi siempre todo se ve aburridamente centrado—¡esto es animación, la imaginación es el límite!

Ya para el final hay un plot twist que resulta muy ilógico si lo piensas más de dos segundos. La música (que está decente) y los diálogos quieren forzar una historia de amor con mensaje profundo pero no funciona. A pesar de solo durar 90 min, la película se siente eterna.

¿Recomendada? La verdad, no.

The Hitcher (1986)

¿Qué pasaría si recogieras a un extraño en la carretera y resultara ser un psicópata que te atormentará incansablemente como un terminator? Pues este thriller con tintes de terror está interesado en responder esta pregunta y el resultado es muy estresante y sangriento. No hay grandes preguntas filosóficas o temas complejos, es lo que es y ya.

¿Recomendada? Sí, si quieres ver algo que te mantendrá enganchado sin tener que pensar mucho.

The Last Exorcism (2010)

No soy muy fan del found footage ni de las películas modernas de exorcismos, sin embargo hay algo de esta película que me hace no odiarla por completo—que tenía potencial. Primero parece que hará una subversión del género, luego se retracta. Después llega un momento muy perturbador que hace parecer que escalará la intensidad y habrá un gran climax; pero no, salen los créditos. Fuck you. Fin.

¿Recomendada? Nope.

The Lodge (2019)

Hay cierto placer masoquista en ver una película depresiva; tal vez después de la desolación y desesperanza tu psique queda destruida y no le queda más que renacer y fortalecerse. Sea como sea, The Lodge es un thriller psicológico que toma su tiempo para mostrarte lo horrible que puede ser para una madre adoptiva tratar con niños que literalmente la quieren volver loca.

¿Recomendada? Si quieres sufrir un rato.

The Mist (2007)

Ya había visto The Mist hace tiempo y esta segunda vez la aprecié aún más. Una niebla misteriosa trae consigo criaturas bizarras demasiado hostiles, mientras que un grupo de personas atrapadas en un supermercado deben arreglárselas para sobrevivir y tal vez escapar. Lo interesante es que adentro de la tienda también surgirá el peligro cuando los intereses y valores de la gente entren en conflicto. Como siempre, la humanidad es un asco.

¿Recomendada? Si quieres una película sólida de sci-fi/terror.

The PRince of Egypt (1998)

Si Disney tomaba cuentos de hada clásicos y los convertía en animaciones musicales muy exitosas, Dreamworks hizo lo mismo pero con la Biblia. El príncipe de Egipto es sin duda una maravilla de la animación; por donde la veas es bella. En cuanto a historia y personajes, pues es lo que esperarías de una versión para niños de una historia de antaño.

¿Recomendada? Está bonita y no te intenta convertir.

Tiger King (2020) *Serie*

El primer éxito de Netflix durante la pandemia, Tiger King es la historia “real”—que convenientemente omite detalles para forzar su narrativa—de Joe Exotic y su bizarro mundo de crianza y tráfico de tigres y otros animales exóticos. El 99% de las personas que aparecen en la serie están mal de la cabeza y como espectadores no nos queda más que reírnos y sorprendernos de sus dramas como intentos de asesinato y suicidio.

¿Recomendada? Es basura entretenida.

Uncut Gems (2019)

Adam Sandler sabe actuar y vive una serie de eventos desafortunados. Las malas decisiones de un vendedor de joyas, guiadas por la codicia e imprudencia, llegan a una conclusión desastrosa, pero lógica y satisfactoria.

¿Recomendada? El buildup hacia el final está muy, muy bien logrado.

Unorthodox (2020) *Miniserie*

Esty es una chica de la comunidad judía ultraortodoxa de Nueva York que decide que para vivir la vida como quiere debe escapar hacia Alemania. La historia está basada en hechos reales, con sus libertades, y es muy efectiva en transmitirnos la desesperanza y urgente necesidad de huir de una vida opresiva que no quieres. En general todo está muy bien logrado y con tan solo cuatro episodios, no hay razón para no darle una oportunidad.

¿Recomendada? Mucho. Es casi lo mismo que One of Us pero la dramatización hace que sea más disfrutable.

Vivarium (2019)

Siento que Vivarium funcionaría muy bien como un corto, pues como largometraje se vuelve muy tedioso y aburrido. Una pareja joven llega a un nuevo fraccionamiento en los suburbios que tiene la pequeña inconveniencia: nunca podrás salir del vecindario por más que lo intentes. Lo que sigue es una serie de eventos bizarros que pretenden reflejar ansiedades de la juventud moderna sobre lo que significa formar una familia.

¿Recomendada? Meh, está “rara” pero no “rara interesante”.

Welcome to Chechnya (2020)

Rusia es una nación profundamente conservadora que no tolera la disidencia política o religiosa, como ya hemos visto en el documental de las Pussy Riot. La homofobia en Chechenia es tan extrema que hace unos años comenzó una persecusión de personas LGBT+ para erradicarlas de la región, con validación implícita de Putin. Este documental sigue el recorrido de algunos refugiados,que con ayuda de un grupo en Moscú, harán todo lo posible por escapar y sobrevivir.

¿Recomendado? Sí. Se le ha dado muy poca difusión a este caso en los medios masivos.

Ya no estoy aquí (2020)

Esta producción logra un buen balance entre hablar de la descomposición social y a la par mostrar una historia profundamente humana. La película ocurre durante la sangrienta guerra contra el narcotráfico del sexenio de Calderón; Ulises es un chico “kolombiano” de diecisiete años cuya vida cambia radicalmente cuando se topa con el crimen organizado y debe a escapar a Estados Unidos para salvarse a él y su familia. El ritmo es lento y contemplativo y prevalece una atmósfera de nostalgia y añoranza muy conmovedora. Es admirable que el director Fernando Frías trata con dignidad a un segmento de la población ignorado y despreciado por la “gente bien”, y revela la verdadera humanidad que todos compartimos.

¿Recomendada? Sí. Este es un lado de Monterrey que no aparece comúnmente en el cine. También es una prueba de que puedes tocar temas sociales difíciles sin caer en la explotación de la miseria (toma nota, Chicuarotes).

Cine y TV en cuarentena 2020 (Parte 2)

Monterrey, Review, TV

Continuaré con mis recomendaciones y anti-recomendaciones de lo que he estado viendo.

Inuyasha (2000) *Serie/Anime*

Inuyasha es un anime al que le tengo mucha nostalgia porque lo veía esporádicamente en Cartoon Network a principios de los 2000. Es un poco difícil definir su género: es aventura, acción, fantasía, romance, comedia y un poco de slice of life; en términos simplistas podría decir que es como un híbrido entre Dragon Ball y Ranma 1/2. Los personajes principales son tan carismáticos que verlos convivir es divertido en sí mismo (aunque el monje Miroku y su acoso sexual no envejeció bien). En medio de las peleas contra monstruos y espíritus está el drama que genera el complicado triángulo amoroso entre Inuyasha, Kagome (Aome en el doblaje) y Kikyo. El doblaje al español latino es demasiado encantador y el soundtrack es hermoso; los openings y endings son súper memorables y pegajosos. El lado negativo es que la trama puede volverse muy repetitiva (“¡Naraku escapó ooooootra vez!”) y verlo todo seguido es cansado por los excesivos recaps al principio de cada capítulo.

¿Recomendado? Sí, si estás dispuesto a invertirle mucho tiempo (casi 200 capítulos) y soportar mucho filler. El final y el viaje de los personajes es muy satisfactorio. En Amazon Prime está disponible pero con censura, por lo que recomendaría buscarlo en otras fuentes menos legales primero.

Jeffrey Epstein: Filthy Rich (2020) *Miniserie*

El caso de Jeffrey Epstein y su red de tráfico de personas, con tanta gente poderosa involucrada, es tan escandaloso que automáticamente es interesante. Esta miniserie documental se enfoca principalmente en las víctimas, logrando mostrar el daño real ocasionado a las mujeres que valientemente dan su testimonio.

¿Recomendada? Sí. Además de entender el caso, se le da voz a las víctimas.

Knives Out (2019)

Cuando no está dividiendo el fandom de Star Wars, Rian Johnson tiene muy buenas ideas. Knives Out es un un deleite, un murder mystery que parece ser sencillo en un principio pero luego toma unos giros inesperados y te mantiene constantemente intrigado. El tono cómico y las excelentes actuaciones del elenco nunca te permiten aburrirte.

¿Recomandada? Sí, mucho.

La casa de las flores (2018) *Serie*

Ya escribí sobre esta serie.

¿Recomendada? No, a menos que el fanservice queer mexicano sea suficiente para mantener tu interés por horas y horas de malos guiones.

La liga de los 5 (2020)

¿Qué tal si hubiera un grupo de superhéroes estilo Avengers pero con estereotipos del imaginario colectivo nacional? Esta película animada mexicana es el resultado de esta premisa y es tan chafa como parece. La historia está plagada de clichés, el desarrollo de personajes es prácticamente nulo y el humor es tan básico como las peores comedias de Televisa. Las voces de Mariana Treviño y Regina Blandón son un insulto a la cultura del voice acting del país. Pobres artistas y animadores, se ve que son los únicos que se esforzaron pero ni un arte interesante puede salvar algo tan podrido.

¿Recomendada? No, el entretenimiento para niños debe tener estándares también.

Mirreyes contra Godínez (2019)

Los chistes de godínez están ya tan trillados que deberían estar prohibidos. ¡Comen en tuppers! ¡Dan dinero para la tanda! La trama es sumamente predecible, con un conflicto principal y resolución tan naive que parece que ocurre en un mundo de fantasía; parece que los realizadores no quieren realmente abordar el tema de diferencias de clases. Aún así, detecto una buena intención detrás de todo esto y no me permite odiar esta película por completo.

¿Recomendada? Para hacer hate-watching, tal vez.

Monarca (2019) *Serie*

El pitch de esta serie sería: “Succession, pero en Guadalajara y en una tequilera”. Honestamente tenía muy bajas expectativas y tal vez eso jugó a mi favor para disfrutarla. La trama principal es intrigante y la crítica social tiene sus matices interesantes. Ver a Ana María (Irene Azuela) intentar dirigir una empresa en México sin caer en actos corruptos es algo a lo que tristemente mucha gente debe enfrentarse y se maneja de manera “realista” aquí. Juan Manuel Bernal interpreta a un excelente villano y tiene el arco de personaje más interesante. Lo único realmente malo es el personaje de Osvaldo Benavides siendo gay de closet; esto ya se ha visto un millón de veces y se maneja de manera tan superficial que parece que solo lo incluyeron como shock value barato.

¿Recomendada? Si viste Succession y quieres una versión similar mexicana estilo telenovela (y sin humor), esta es una buena opción.

Mucho mucho amor (2020)

Durante mi infancia recuerdo haber visto a Walter Mercado en televisión y simplemente pensar que era “raro”, además la astrología siempre me ha parecido algo banal. Este documental me abrió los ojos para entender el gran valor de esta personalidad y el mensaje de amor tan importante que quería transmitir a su audiencia, me declaro fan ahora. Ah, y Eugenio Dérbez no entiende que no entiende que su personaje es una burla, no es un homenaje.

¿Recomendado? Sí. El mundo no merecía a a alguien tan bueno como Walter Mercado.

Never Rarely Sometimes Always (2020)

Esta película presenta el viaje de una adolescente estadounidense para realizarse un aborto en NY, ya que en su estado es ilegal. El mood es el clásico del cine independiente, no hay gran melodrama o manipulación emocional, ni secuencias o tomas impresionantes; el interés recae 100% en la protagonista, quien puede llegar a ser muy antipática. Aquí no hay alguna moraleja o gran mensaje, solo un fragmento de la “realidad”.

¿Recomendada? Si te gusta el cine independiente y te interesa ver una historia sobre el tema sin que te estén sermoneando.

One of Us (2017)

La comunidad judía ortodoxa parece ser un ambiente extremadamente opresivo para quienes no se ajustan a sus estrictas reglas. Este documental presenta las historias de tres ex-judíos jasídicos tras su deserción de la comunidad. No hay mucho qué decir al respecto porque la vi después la serie Unorthodox y solo confirmó lo que ya había visto.

¿Recomendado? No, mejor ver Unorthodox, que presenta la misma situación pero de manera dramatizada.

Onward (2020)

Es un hecho que las producciones de Pixar siempre se ven bien, entonces al menos el eye candy está asegurado. Fuera de eso, todo lo demás—guion, voces, diseño de personajes, etc.—está simplemente “ok”, ni tan malo ni tan bueno. El mundo de fantasía se siente desperdiciado en una aventura poco interesante y la mayoría de los personajes se sienten annoying. El final probablemente te haga llorar si hiciste bastantísimo esfuerzo en que te importara la trama de los hermanos.

¿Recomendada? Meh.

Paddington 2 (2018)

Paddington 2 es imposible de odiar, eso es un hecho. Verla es volver a ser niño y dejarte llevar por una historia simple e inocente, con un protagonista demasiado tierno y meloso (a veces literalmente) que da muchas ganas de abrazarlo. Si necesitas luz en tiempos oscuros, este osito te ayudará.

¿Recomendada? Shí :3

Planet of the Humans (2019)

Cuando toda la energía que utilizamos venga de fuentes renovables ya no habrá contaminación y viviremos en una utopía… ¿cierto? Pues Jeff Gibbs, apadrinado por Michael Moore, dice que no; el verdadero problema es el capitalismo y su falsa idea de crecimiento inifinito. Este documental ha resultado muy controversial, con muchos detractores y uno que otro defensor. Ahora sí que como en la escuela: hay que comparar y contrastar opiniones para llegar a una propia; lo que no podemos hacer es ignorar el tema y las muy válidas preguntas que Gibbs plantea.

¿Recomendado? Sí. Debemos de quitarnos la venda de que las grandes corporaciones tienen el mejor interés por la humanidad.

Pulse (2001)

El aislamiento provocado por el internet acabará con la humanidad; al menos eso es lo que propone Pulse con su mirada sombría sobre la soledad en una naciente era de interconectividad digital. Como otras obras del mismo género, el terror es más bien psicológico; los fantasmas del internet y las desapariciones no son explicadas del todo, dejando al espectador la sensación de estar ante algo difícil de entender, lo cual resulta perturbador.

¿Recomendada? Sí, si te gusta el terror japonés clásico.

Re-Animator (1985)

Había escuchado sobre esta película de culto pero hasta ahora la vi y era justo lo que esperaba. Es horror-comedia con una trama absurda que no se toma en serio (un científico descubre cómo revivir a los muertos) y mucho gore. La manera ideal de disfrutarla es bajo el efecto del alcohol (o alguna otra sustancia) mientras comes comida chatarra. Hay una secuencia al final innecesariamente sexualizada, pero eran los 80s y a nadie le importaba.

¿Recomendada? Hmmm… sí, supongo.

Día de muertos (2019)

Después de casi 12 años cocinándose, una rivalidad ampliamente difundida con Disney y una campaña lastimera por el aplazamiento de su lanzamiento; el estudio mexicano Metacube estrenó por fin Día de muertos el año pasado. Esta película trata sobre el Día de muertos (¡!) pero inventando su propia mitología por alguna razón. La pregunta es: ¿para esto fue todo el pedo que hicieron?

Primero lo positivo: hubo artistas que recibieron un sueldo que dio de comer a sus familias y si la ves no te da cáncer. Lo negativo: todo lo demás. Sería cansado e innecesario hablar a detalle del pésimo guion que es peor que una película direct to video de Barbie; o el horrible diseño de personajes—¿Por qué casi todos son blancos? ¿A quién se le ocurrió meter estereotipos universitarios gringos?—; o de la animación tan burda; o del horrible cast de voces—debería darles vergüenza a Fernanda Castillo y Alan Estrada quitarle trabajo a verdaderos actores de doblaje. La lista podría seguir y seguir pero creo que ya me expliqué.

¿Recomendada? No, ya existe una película sobre el Día de muertos inferior a Coco y se llama El libro de la vida.

Solteras (2019)

Por las declaraciones del director Luis Javier Henaine, nieto del cómico “Capulina”, parecería que Solteras es una obra maestra de la comedia que marca un antes y un después en el cine mexicano, a la altura de los mejores trabajos de Woody Allen, con un humor inteligente y dura crítica social a las relaciones románticas contemporáneas. Y no, lo que tenemos aquí es otra historia de una whitexican insufrible sin personalidad—jamás la vemos trabajando aunque el guion menciona una vez que sí tiene empleo—cuyo único interés en la vida es casarse y decide entrar a un curso para aprender a atrapar un hombre. Finalmente descubre que no era tan importante casarse a final de cuentas. The end.

Además del guion amateur, la dirección también lo es a tal grado que distrae. La regla de los 180º se rompe tan frecuentemente que esperaba que el plot twist fuera que la protagonista tenía una enfermedad mental, pero no, solo eran malas decisiones de edición.

¿Recomendada? No, a menos que quieras aburrirte al extremo.

Cine y TV en cuarentena 2020 (Parte 1)

Movies, Review, TV

Mientras esperamos (im)pacientemente a que llegue la vacuna del COVID-19, la mayoría de las personas hemos recurrido a las películas y series para distraer nuestra mente de los problemas del mundo, o en algunos casos para informarnos mejor sobre ellos. Esta es mi breve opinión de lo que he visto desde marzo a la fecha, en orden alfabético, y si lo recomiendo o no.

A Cure for Wellness (2016)

Una película de misterio que pretende ser terror, con impecable producción pero un guion flojo e innecesariamente largo. Dane DeHaan como protagonista no tiene suficiente carisma y da una actuación tan monótona que pone a dormir.

¿Recomendada? Para curar el insomnio.

AKA Jane Roe (2020)

Este documental muestra a una mujer estadounidense común y corriente se convierte sin querer en figura pública por propiciar la legalización del aborto a nivel nacional; para después ser utilizada con fines políticos por gente de izquierda y luego de derecha. Antes de morir, cuenta por qué cambió públicamente su postura sobre el aborto.

¿Recomendado? Sí. Muestra el lado humano de una persona que fue arrastrada por las circunstancias a ser el centro de atención nacional y luego tratada como peón por los grupos de poder, incluyendo la Iglesia.

Alex Strangelove (2018)

Una comedia sosa sobre un adolescente en proceso de salir del closet como gay. Todo es muy promedio: actuaciones, guion, dirección, humor, etc. Su valor radica tal vez en el tema, pero aún así hay otras películas que lo hacen mejor.

¿Recomendada? No, ya existe Love, Simon y esta es una versión similar más chafa.

Ana (2020) *Serie*

Ya escribí sobre esta porquería.

¿Recomendada? No, ni para hacer hate-watching.

Bombshell (2019)

Basada en hechos reales y con excelentes actuaciones de Charlize Theron, Nicole Kidman y Margot Robbie, Bombshell es interesante simplemente por el amarillismo y morbo del caso original: las mujeres de de la cadena Fox News que demandaron por acoso sexual al CEO de la empresa. Las actuaciones son buenas, pero el guion y dirección no son nada del otro mundo. El hecho de que el personaje de Robbie sea inventado deja un sabor raro.

¿Recomendada? Está pasable si vas con bajas expectativas.

Chicuarotes (2019)

Misery porn situada en el poblado de San Gregorio Atlapulco que retrata a dos jóvenes de clase baja con apodos ridículos (nadie tiene nombre común en esta película) tomando las peores decisiones para resolver sus problemas o hacer dinero. La vida es una basura y Gael García nos lo restregará en la cara incansablemente.

¿Recomendada? No, el tono es tan melodramático y pretencioso que se percibe malintencionado. Si quiero decepcionarme de México puedo ver las noticias y ahorrarme una hora y media.

Circus of Books (2020)

Excelente documental sobre una pareja judía de clase media que inadvertidamente se convierten en productores de porno gay y figuras clave en la cultura LGBT+ de Los Angeles. Además de lo surreal de la premisa, hay una historia familiar entrañable, honesta y conmovedora.

¿Recomendada? Definitivamente.

Color Out of Space (2020)

Una película de terror cósmico basada en un cuento de H.P. Lovecraft. Nicolas Cage actúa tan ridículamente que no te puedes tomar nada tan en serio. Los efectos visuales y paleta de colores son muy novedosos y solo por eso puedo decir que me gustó.

¿Recomendada? Bajo los efectos de alguna droga o en mood de ver algo creepy/trippy con imágenes muy originales.

Cómo sobrevivir soltero (2020) *Serie*

Este intento de sitcom sobre whitexicans pretende ser un Friends o How I Met Your Mother mexicano pero fracasa enormemente. El humor es penosamente infantil y la sátira sobre la industria del entretenimiento mexicana es muy obvia y poco inteligente. Su desesperación por parecer cool se nota en los temas “controversiales” que no sabe manejar y cameos de RBD y otros artistas nacionales.

¿Recomendada? No. El plot twist del final es un insulto a la inteligencia que no se lo deseo a nadie.

Corazón contento (2018) *Serie*

Esta serie de Amazon Prime jamás la había escuchado en mi vida; es una comedia sobre tres familias mexicanas de CDMX, Monterrey y Mérida con la característica en común del sobrepeso. La selección de actores es muy refrescante porque sí parecen gente real, lo cual le da un toque de autenticidad que te permite no ser tan duro con el humor sencillo que maneja. El gimmick de la obesidad resulta un poco superficial ya que no hay consecuencias dramáticas reales de las enfermedades que desarrollan algunos personajes.

¿Recomendada? Por curiosidad tal vez; es interesante ver otros escenarios que no sean CDMX y a actores carismáticos que salen del molde tradicional.

Cure (1997)

Esta película de J-horror salió en la época de Ringu pero no es tan conocida en este lado del mundo. Un detective debe buscar al asesino de unos bizarros crímenes donde las víctimas terminan con una X cortada en el cuello. Como es común en este tipo de cine la atmósfera es perturbadora, el ritmo es lento y al final no hay explicaciones claras porque el guion es intencionalmente confuso al respecto.

¿Recomendada? Solo si eres fan del J-horror o películas de terror psicológico de ritmo lento y sin respuestas claras.

Desenfrenadas (2020) *Serie*

Ya escribí sobre ella.

¿Recomendada? Sí. Es una joya.

El hoyo (2019)

Es como El cubo, pero española y como una alegoría sobre la lucha de clases. La premisa es tan buena que no importa si algunas cosas no tienen sentido, una vez que empiezas a verla necesitas saber cómo termina.

¿Recomendada? Sí. Sientes que viste algo muy inteligente aunque tal vez no lo era tanto en retrospectiva.

El club (2019) *Serie*

Para disfrutar El club debes juzgarla como lo que es en realidad: una telenovela que han de haber pitcheado como “Breaking Bad pero con whitexicans” (sé que estoy abusando de este último término pero es la verdad). Hay infinidad de clichés y coincidencias en el guion para avanzar la trama, pero a partir de la segunda mitad todas las malas decisiones de estos chavos tienen consecuencias desastrosas que te mantienen enganchado hasta el final. Siento también que faltó un capítulo adicional como epílogo, ya que el final puede sentirse muy abrupto y te deja temáticamente insatisfecho.

¿Recomendada? Si ajustas tus expectativas a las convenciones de una telenovela. Siento que si no fuera por la acartonada actuación de Alejandro Speitzer como protagonista y al uso excesivo de flash forwards y canciones indie medio genéricas; esta pudo haber sido una producción más popular y reconocida.

El sembrador (2018)

Este documental retrata la experiencia del profesor Bartolomé y sus alumnos de primaria en una pequeña comunidad en las montañas de Chiapas. A través de sus testimonios comprendemos las dificultades pero también la importancia de la educación en zonas no urbanizadas de México. El sembrador nos muestra una cara del país que normalmente no aparece en los medios, dignificando en pantalla la vida de estas personas sin caer en manipulación emocional. Estos niños merecen un mejor país.

¿Recomendado? Sí. Tal vez no es tan entretenido, pero es una experiencia de empatía muy valiosa.

Guadalupe-Reyes (2019)

Hay películas que suenan tan malas que hay que verlas para comprobarlo. Esta es una comedia mexicana más del montón, con un humor juvenil y situaciones tan ridículas que tal vez funcionarían un poco mejor si los protagonistas fueran adolescentes, no adultos de 40+ años. No hay nada más que decir al respecto.

¿Recomendada? De manera irónica tal vez no es tan chafa con algunas otras.

Honey Boy (2019)

Shia LaBeouf necesitaba terapia y escribió esta película donde aborda la turbulenta relación con su padre, interpretado por él mismo. La trama es simple pero lo interesante es la psicología y dinámica de los personajes que elevan algo aparentemente sencillo en una producción muy emotiva. En los créditos finales aparecen fotos reales de la familia y sin darme cuenta estaba llorando.

¿Recomendada? Sí. Es una obra muy valiente y honesta que me parece digna de admiración. Si has tenido una relación complicada con tus padres es muy probable que te identifiques.

Desenfrenadas, irreverentes, feministas y con mucho corazón

Mexico, Review, TV

La primera gran señal para mí de que Desenfrenadas era algo diferente ocurre en el primer episodio cuando hay una breve participación de la reconocida actriz de doblaje Laura Torres caracterizada como Daria, un ícono feminista animado y al que ella daba voz en el doblaje al español. La serie animada marcó una generación por su excelente humor sarcástico y mordaz crítica social sobre la adolescencia estadounidense a finales de los 90, pero lo más refrescante era que el corazón de la historia residía en la amistad entre la protagonista y su mejor amiga Jane; juntas sobrellevaban los altibajos de la juventud con amor incondicional muy inspirador. Que los creadores de Desenfrenadas se esforzaran en aludir a esta animación de manera tan explícita para quien conozca la referencia (e imperceptible para quienes no) me dejó claro que estaba ante algo especial.

Debo confesar que mi intención inicial para ver esta serie de Netflix era hacer hate-watching, es decir, verla con intenciones de disfrutarla irónicamente criticando y riéndome de sus fallas. Aunque ya se había estrenado hace varios meses en la plataforma, no había escuchado a nadie hablar sobre ella. Mi impresión del trailer fue muy negativa—Otra serie mal escrita de whitexicans chiflados—pensé. Mi exploración de series mexicanas recientes me había llevado a resignarme a que la mayoría de las producciones, especialmente las comedias, son entretenimiento basura con pésimos guiones plagados de clichés y temas controversiales para estándares de señoras católicas; como en La casa de las flores, El juego de las llaves, Ana y más recientemente Cómo sobrevivir soltero (la más aborrecible de todas). Pero no, yo fui el tonto y prejuicioso porque después de hacer binge-watch de los diez capítulos de Desenfrenadas puedo decir que es de lo mejor que he visto, nacional o internacional, en años recientes. Me hizo reír y llorar, con una trama y personajes veraces e inteligentemente construidos, con un feminismo que sobrepasa los clichés y una fuerte crítica social integrada orgánicamente en la historia.

Esta serie creada por Diego Martínez Ulanosky trata sobre Vera, Rocío y Carlota, tres amigas de veintitantos años pertenecientes a una burbuja social de clase media-alta, que hacen un road trip de fin de semana de CMDX a Oaxaca topándose en el camino con Marcela, una chica oaxaqueña en serios problemas que, a punta de pistola, las obliga a darle un aventón. Esta premisa inicialmente me pareció algo problemática—la actriz principal morena como una delincuente violenta—pero finalmente funciona gracias a una cuidadosa construcción de personajes que reconoce este prejuicio y se preocupa por mostrar los motivos de cada chica para empatizar con ellas y sus motivaciones. Debajo de las groserías y el bullying light (porque sí son muy malhabladas y “llevadas”) encontramos humanidad y vulnerabilidad palpable; además, la química entre las cuatro actrices principales es tan buena que es un deleite verlas convivir.

Vera (Tessa Ia) es una aparente típica chava rica, hija de papi, que se siente con derecho a navegar por la vida haciendo lo que quiere sin sufrir consecuencias. Su introducción la retrata de manera extremadamente antipática: después de perder un ascenso en la revista de modas donde trabaja, explota y en un berrinche destruye la laptop de su rival e involuntariamente roba unos vestidos para una sesión de fotos. Para escapar de su realidad, invita a sus dos amigas a acompañarla en un viaje a Oaxaca con el fin secreto de perseguir a su fuckboy.

Rocío (Bárbara López) es una joven médica sobresaliente a punto de recibir una beca para estudiar en Suecia. Es atormentada constantemente por el recuerdo de su hermana recientemente fallecida y esto, aunado a la presión que ejerce su padre para que siga sus pasos y las dudas sobre el compromiso con su novio “Juanpi”, la llevan a aceptar la invitación de Vera para desaparecer por unos días.

Carlota (Lucía Uribe) es una chica feminista y poeta frustrada de familia judía que aún vive con sus padres sin saber qué quiere hacer de su vida. Su baja autoconfianza la hace fácilmente manipulable por Vera y así es como termina renuentemente accediendo a viajar con sus amigas. “Carli” cumple con las características estereotípicas de una feminista, desde su apariencia desaliñada hasta su manera de expresarse en sus diálogos contra el heteropatriarcado, pero al poco tiempo su caricaturización se desvanece y encontramos a una joven realmente comprometida con lo que pregona.

Marcela (Coty Camacho) vive una vida turbulenta en los barrios bajos, entre una relación extremadamente tóxica con su novio Joshua, cuidar a su hermano adolescente y la sombra del crimen organizado representada por un hombre apodado Sapo. Después de un altercado con este último es cuando por azar se cruza con el grupo de amigas y al no recibir ayuda “por las buenas” se ve obligada a intimidarlas y obligarlas a llevarla a su destino. Su introducción tal vez sí refuerza estereotipos, pero a través de los episodios reconocemos la dignidad, motivaciones y cualidades de Marcela para poder admirarla sin lástima o condescendencia. No es la “jodida” que debe ser salvada por la gente güera, más bien es un reflejo de lo que viven muchas mujeres en México.

El contexto inicial de las chavas es importante porque Ulanosky y su equipo no huyen de resaltar las evidentes diferencias de clases sociales como uno de los temas principales, sin caer en el maniqueo. Por momentos la trama se puede volver muy oscura, incluso perturbadora, sin embargo la serie no cae en el melodrama fácil. “Show, dont tell” es una regla de guionismo rara vez aplicada en las otras series mencionadas anteriormente, pero esta producción confía en el espectador para leer entre líneas las intenciones de los personajes y recompensar al espectador que haya puesto atención. El lazo entre Vera y Marcela en particular está muy bien logrado y, lo más importante, es creíble y lógico. El fuerte drama es digerible por el contraste con los momentos más contemplativos y divertidos, pero sobre todo gracias al humor irreverente.

La reciente controversia sobre la comedia racista-clasista en México llevó a muchos comediantes, actores y otras figuras públicas a declarar que el humor está muerto debido a la corrección política y las generaciones tan sensibles de ahora. Quienes piensan así debería voltear a ver a Desenfrenadas y aprenderle algo. Su humor toca temas temas “polémicos” como clasismo, racismo, privilegio, feminismo y la inseguridad del país; con el acierto de no usar a las personas desfavorecidas como objeto de burla, sino crear el humor a través de los choques de personalidades, y una mezcla de groserías y spanglish. Las veces que alguien actúa de manera racista o clasista, la burla es hacia la persona prejuiciosa, como debe ser.

Un problema de otras producciones contemporáneas es que se autoproclaman feministas con bombo y platillo cuando en realidad manejan el tema de manera muy torpe o limitada. Películas como Cindy la regia o series como La casa de las llaves y Ana parece que solamente basan su empoderamiento en la libertad personal, con mayor énfasis en el sexo sin compromiso o encuentros lésbicos. Y sí, es verdad que la liberación sexual femenina es todavía algo transgresor en cine y televisión de un país conservador como México, pero limitarse a este aspecto reduce el movimiento social a algo individualista. Además de con quién se acuestan o a quién le mandan nudes, Desenfrenadas no olvida mostrar la parte interpersonal del feminismo: las relaciones de apoyo entre mujeres están inscritas en el ADN de la trama.

Vera, Rocío, Carlota y Marcela son personajes refrescantes porque no están para nada idealizadas. Desde el primer episodio entendemos que son capaces de ser desconsideradas y tomar (muchas) malas decisiones. Entre ellas manejan un humor incisivo y se “pendejean” mutuamente todo el tiempo. Por otro lado, una y otra vez somos testigos del apoyo y amor que comparten para sobrellevar las dificultades que atraviesan. La interseccionalidad del feminismo es evidente cuando las chicas de CDMX son confrontadas con su privilegio y eventualmente lo utilizan para ayudar a Marcela. Al final de la serie la amistad entre las cuatro mujeres se siente real y satisfactoria porque se ha solidificado a través de la sororidad y los momentos, buenos y malos, que compartieron.

Si he hablado mucho sobre los temas y personajes es porque son el highlight de la serie para mí—se merecen que les echen mil flores—pero audiovisualmente también es un deleite. El soundtrack cuenta con música de artistas, muchas femeninas, en español con propuestas de rock-pop-electrónica muy cool (y un reguetón chusco por ahí). La dirección, edición, fotografía y dirección de arte son impecables. Los episodios son cortos pero utilizan el tiempo muy efectivamente, siendo raro que haya escenas que no avancen la trama o no contribuyan al desarrollo de personajes. Incluso un episodio que podría parecer filler, en el cual las amigas terminan en poblado pequeño en medio de una tormenta, tiene una carga simbólica enorme y pone en evidencia el gran avance en los arcos de personaje de las cuatro protagonistas.

Quien se sienta decepcionado o desilusionado por la basura mexicana de Netflix, Amazon Prime y demás, debe darle la oportunidad a esta serie. En un mundo ideal todo mundo estaría hablando y discutiendo esta joya. Realmente espero que produzcan una segunda temporada para retomar los cabos sueltos de la trama, pero sobre todo porque confío en que el equipo de Desenfrenadas aún tiene mucho que decir de manera inteligente, graciosa y humana. Vera, Rocío, Carlota y Marcela son the real deal.

Ana: retrato involuntario de una whitexican

LGBT, Mexico, TV

Ana es una serie “cómica” sobre la actriz Ana de la Reguera, creada por ella misma e inspirada en su vida personal y profesional. En ella retrata los problemas y ansiedades que sufre cuando está a punto de cumplir cuarenta años. Así como producciones recientes como La casa de las flores o Cindy la regia, esta serie nos muestra problemas de gente privilegiada aderezados con temas presuntamente controversiales o transgresores para una sociedad mexicana conservadora. El resultado no es gracioso ni la (auto)crítica es lo suficientemente interesante para hacer de esta una serie recomendable, a menos que ver a la actriz fracasando en ser irreverente o mirar sexo lésbico light y masturbación femenina (¡con squirting!) sea suficiente para dejarte satisfecho.

La premisa de la serie es simple: Ana de la Regadera (sí, ese es su nombre en la ficción), quien vive entre CDMX y Los Angeles, es rechazada para el papel que anhelaba y con el cual pensaba triunfar como actriz latina en EUA. Esto la lleva a una especie de segunda adolescencia donde debe reencontrarse y redescubrirse a sí misma, dejando atrás los traumas de su crianza conservadora y expectativas para una mujer de su edad. El principal problema de la serie es que la protagonista es extremadamente antipática, incluso insufrible, y debemos estar con ella el 99% del tiempo. Su personaje está construido para ser un antihéroe estilo Fleabag, de la serie del mismo nombre, pero la ejecución es bastante artificial:

  • ¡Come comida chatarra y le encanta! Aunque sigue teniendo una figura muy delgada sin tener que hacer ejercicio.
  • ¡Fuma mariguana y es un desastre! Aunque ella siempre se ve impecable y su departamento y casa están siempre limpios y relucientes.
  • ¡Tiene tres (casi cuatro) amantes, y una es mujer! Parece que es tan cautivadora que puede ligarse a quien ella quiera sin esfuerzo.
  • ¡Es grosera y dice “verga”! Insulta a quien ella quiera y no pasa nada.

Todos estos aspectos de personalidad, en abstracto, podrían hacer un personaje entretenido y divertido, ya que la comedia y el drama surgen naturalmente de conflicto; pero no, el humor es tan forzado y básico (¡el papá le manda imágenes estilo Piolín por Whatsapp!) que termina siendo odioso. Después de casi cada situación “cómica” hay un mini montaje de imágenes chuscas que después de la segunda vez resulta francamente pretencioso. Casi cada episodio presenta también un número musical que parece insertado solamente para cubrir el tiempo necesario del capítulo, no avanzan la trama o muestran algún matiz emocional inesperado, estos son los momentos de cringe más grande de la serie.

En cuanto al drama, el guion no tiene ningún interés en crear una trama interesante o que las acciones de Ana tengan consecuencias. Al principio de la serie, la actriz parece estar en graves problemas económicos, por lo que supondríamos que el dinero será un gran problema porque no obtuvo el papel que buscaba. Pero nada de eso, después de diez episodios, ella sigue viajando constantemente y lleva su mismo estilo de vida sin sacrificios o restricciones. Se da el lujo de rechazar comerciales en México, incluyendo un protagónico de una serie, e incluso va a una clínica de reproducción para congelar sus óvulos, lo cual eventualmente descarta porque no quiere dejar de fumar mariguana.

Para ser una serie que pretende mostrar una mirada “auténtica” a la vida de la actriz, parece que ocurre en otra realidad, una donde una mujer inmadura, chiflada e ingrata puede conseguir lo que quiere sin esfuerzo. La cereza en el pastel ocurre en el final de la serie: Ana obtiene un papel, sin tener que hacer casting, pero lo rechaza justo antes de empezar las grabaciones por considerarlo indigno. ¿No leyó nunca el guion?. Lleva el documento a una calle debajo del letrero de HOLLYWOOD y orina sobre él, mientras se escucha un voiceover pretencioso sobre cómo hay que perderse primero para encontrarse a uno mismo.

Las inquietudes y miedos de una mujer que “ya pasó su punto de expiración”, como repite la madre de Ana, sí son material fresco para la televisión mexicana. El rol de la mujer mexicana adulta alejada de los estereotipos de género y la exploración sexual, sí son temas “tabú” en la sociedad y, en teoría, sería bueno que se abordaran en los medios, sobre todo bajo el control creativo femenino. Pero, desafortunadamente, las buenas intenciones no se traducen automáticamente en material de calidad. La relación lésbica de Ana con Chock (cringe) es una situación novedosa para el espectador mexicano promedio, pero termina dando pena ajena. La amante es una caricatura de una feminista que se avienta frases como “esto va a ser muy heteropatriarcal de mi parte”. Escritores mexicanos: decir frases o términos trendy como: “heteropatriarcado”, “neoburguesía” o “sistema opresor capitalista”, NO es un chiste en sí mismo y NO da risa.

Otro instante de temas de diversidad sexual desaprovechados es el del personaje de la hermana de Ana (interpretada por su verdadera hermana). Ella es un tipo de personaje que no vemos comúnmente en televisión: una mujer lesbiana con estilo butch. Su participación en la historia se limita a apoyar a Ana y aconsejarla cuando tiene problemas… y ya.

También hay una secuencia en un antro gay en Los Angeles que resulta gratuita y parece que solo fue incluida para marcar el checklist de cosas que resultarían controversiales para una señora católica. No entiendo cuál era el punto de la escena, tal vez presentar a Ana siendo idolatrada por la comunidad LGBT+ porque es una ex-actriz de telenovelas y esto apela a la gente gay (¿?).

De lo poco rescatable de la serie son los valores de producción, ya que es evidente que sí hay gente con talento detrás de cámara. La dirección del cineasta Carlos Carrera ayuda a levantar un poco el flojísimo guion y malas actuaciones, sobre todo los números musicales que son visualmente inspirados. Los insertos después de los chistes también aportan para crear un estilo único. Las escenas que simulan ser grabaciones antiguas en VHS también están bien logradas y ambientadas. Pero finalmente nada de esto es suficiente para salvar esta serie.

Echarte los 10 capítulos de Ana da la sensación de haber presenciado a Ana de la Reguera masturbándose: es ella congratulándose a sí misma por ser arriesgada y transgresora pero en realidad lo único que hizo fue darse placer a ella misma, perdí la cuenta de las veces que otros personajes la halagan por su belleza o por “defender” los derechos LGBT+. Tocar temas tabú de manera muy torpe se está convirtiendo ya en un cliché del cine y series mexicanas, que parece ser que esperan elogios y reconocimiento automático simplemente por poner en pantalla estas situaciones, sin la inteligencia para hacerlo de manera divertida o profunda. El toque whitexican, que dudo que sea consciente, hace aún más insufrible todo. Lo único que me deja pensando esta serie es si la verdadera Ana de la Reguera será igual de odiosa e inmadura que su personaje.

Novedad y decadencia: La casa de las flores y su jotería

LGBT, Mexico, TV
La casa de las flores, descripción gráfica

Ver la recién concluida serie La casa de las flores es como comer Doritos Rainbows, es ingerir comida chatarra de colores arcoíris envuelta en un empaque pro LGBT+. Su variedad personajes y temas queer, entendiéndolo como lo referente a la diversidad sexual y de género, son un hito en la televisión mainstream producida en México e indudablemente esto tiene su mérito, pero las deficiencias en guion, construcción de personajes y falta profundidad temática hacen de esta una producción muy superficial como obra completa. A continuación expresaré mis impresiones generales de la serie, especialmente sobre su manejo de lo queer y los personajes de María José, Julián y Diego.  

Sutileza

Primera temporada: telenovela con jotería fresca

Si hay algo que se le debe reconocer a la serie de Manolo Caro es su estilo camp bien definido y logrado. Dicho en términos simples, el camp es la jotería de la serie, sin entender esto como algo negativo o despectivo; es la estética y sensibilidad propia de la cultura LGBT+ en México. La serie aprovecha al máximo un repertorio de influencias como las telenovelas mexicanas de antaño, música pop en español, la estética de Pedro Almodóvar, la provocación y erotización del cuerpo masculino a la Ryan Murphy y la comedia vulgar mexicana, para consolidar su producto como una “telenovela millenial”.

La premisa de la serie es muy efectiva: tras el suicidio de la amante de Ernesto De la Mora, su familia debe mantenerse unida para sacar al patriarca de la cárcel y mantener a flote los negocios familiares, mientras los secretos que han guardado a través del tiempo salen a relucir. Las historias de familias disfuncionales de clase alta que se desviven por aparentar ser perfectas son ya un cliché de la televisión y cine mexicano, pero la diferencia radica en que La casa de las flores se regocija en las libertades que le permite Netflix para ser más irreverente y arriesgada, valiéndose de sátira, humor negro, desnudos, groserías y apertura de temas queer, que mezclados con giros de trama escandalosos propios de una telenovela crearon una divertida, morbosa y fácilmente digerible primera temporada.

Esto no lo tiene Televisa.

Si hubo un personaje sobresaliente en la primera temporada, que no fuera por su factor “memeable”, sería María José (interpretada por Paco León), una mujer trans que es abogada y cuyo papel en la historia salía de los estereotipos al no girar en torno a su transición, las dudas sobre identidad de género o la violencia que recibía. De entrada, ella ya se presentaba con naturalidad y dignidad para poder participar en la historia ayudando a sacar a Ernesto de la cárcel y lidiando con el reencuentro sentimental con su ex-esposa Paulina y Bruno, el hijo que procrearon.

A través de flashbacks obtenemos un vistazo al difícil momento en el que la pareja se separa, pero en el presente María José y Paulina se muestran más maduras, se perdonan mutuamente y reavivan su relación. En el último capítulo la familia decide mudarse a España para alejarse de los problemas y empezar de nuevo los tres juntos. A mí parecer, este personaje fue un gran acierto y un indicio de que la serie podría ir a lugares interesantes.

María José y Paulina

Los otros personajes queer con mayor relevancia son la pareja de el hijo menor De la Mora, Julián (sosamente interpretado por Dario Yazbek), un nini viviendo a costa de la familia, y Diego (Juan Pablo Medina), el asesor financiero familiar. La bisexualidad de Julián y mostrar abiertamente la vida sexual de una pareja gay con notable diferencia de edad es uno de varios méritos automáticos para la serie. Después de una obligada trama de salida del clóset y la aparente ruptura de los amantes, solo el tiempo diría si sus historias se encaminarían por rumbos más interesantes.

Si bien la primera temporada tiene sus aspectos criticables, como la controversia sobre un actor cis interpretando un personaje trans o el nulo carisma de Aislinn Derbez, las bases estaban bien cimentadas para una segunda temporada que podría ir en muchas direcciones. Pero al poco tiempo dos factores marcaron el inicio del fin: Verónica Castro no regresaría para más episodios y la serie sería víctima de su propio éxito, dando prioridad en el guion a complacer al público con lo que funcionó anteriormente y evitando ahondar en la complejidad de sus temas.

Segunda temporada: fanservice y personajes sin rumbo

A partir de la segunda temporada, la serie se convierte en una caricatura. La trama, en vez de estar sustentada en lógica del mundo real, prefiere generar y solucionar artificialmente los problemas. Un claro ejemplo de esto es que en los primeros capítulos, la familia debe idear un plan para recuperar el cabaret perdido, pero eventualmente Diego lo recupera tras apostar con el nuevo dueño en un evento que ni siquiera es mostrado en pantalla, solo se menciona y debemos aceptarlo sin pensar. Los personajes y su contexto mudan poco a poco a una hiperrealidad, anteriormente reservada para números musicales, donde todo puede ocurrir y nada debe tomarse en serio. Las tramas de la secta y el concurso de talento son tan absurdas y de un humor tan infantil que dan pena ajena y no vale la pena mencionarlas de nuevo.

Ya nada importa o debe tomarse en serio después de esta escena.

Aquello que funcionó con las audiencias en redes sociales se subió de nivel. Si Paulina de la Mora hablaba graciosamente, ahora su “acento” será más marcado; si “salúdame al Cacas” dio risa, usaremos a este personaje para que mencionen su apodo regularmente; si les gustó el soundtrack, ahora habrá más momentos musicales. Esto es fanservice: complacer a las audiencias de manera superficial. Puede ser gracioso de vez en cuando y hasta disfrutable, pero en este caso solo es maquillaje para cubrir defectos.

Afortunadamente para María José, su personaje sale bien librado en esta temporada. A su regreso a México tiene una breve pero valiosa interacción con las imitadoras drag del cabaret, ayudando a “Gloria Trevi” a cambiar sus documentos de identidad. Es una situación un poco melosa tal vez, pero me parece que se representó con buenas y honestas intenciones. El mayor problema para la abogada es la extraña e incómoda relación con su hermana Purificación, cuyos motivos se mantienen en misterio por el momento y serán revelados hasta la tercera temporada.

Creo que aquí debía decir “nosotras”.

Otro pequeño acierto de estos episodios es cuando Paulina busca a las imitadoras para reincorporarlas al cabaret. Brevemente les observamos en sus contextos sociales fuera de personaje, un toque necesario para humanizar y darle más profundidad a estos personajes, que lamentablemente no volverán a tener después.

En cuanto a Julián, su ex-novia lo sorprende con un embarazo que pretende adjudicarle, pero luego se descubre que no es de él. Por algunos capítulos el hijo menor De la Mora recapacita sobre su vida y quiere superarse, pero al carecer de habilidades o intereses más que el sexo, se convierte temporalmente en escort. Esto se presenta de manera chusca y sin consecuencias de ningún tipo, por lo que a la larga es intrascendente. Su momento para ser útil es cuando sugiere incorporar strippers masculinos al cabaret.

Por otro lado, Diego se reencuentra con Julián para aclarar que él no ha robado el dinero de la familia y retoman su relación, hasta llegar a convivir brevemente con la bebé y sentirse como padres por un momento. Debemos creer que esto activa los instintos paternales de ambos y deciden que quieren tener un hijo biológico juntos. ¿Será esto una decisión correcta? ¿Es sensato fomentar este deseo de Julián dada su inmadurez e inestabilidad económica y emocional? A la serie no le incumbe cuestionarse esto y Diego coge en secreto con su cuñada Elena para embarazarla (con su consentimiento) y hacerle el favor a la pareja. Ah, y también él es encarcelado, pero no importa porque sale libre casi inmediatamente.

Heteronormatividad

Al menos solo queda una temporada más, esto no se puede poner peor, ¿cierto? (Spoiler alert: sí)

Tercera temporada: un spinoff repentino y un final mediocre

La tercera temporada toma los peores aspectos de la segunda y los amplifica. El fanservice se convierte en un atractivo principal de la serie y llega a tal grado de ridiculez que ahora ocasionalmente los personajes incorporan letras de canciones pop o memes en sus diálogos.

Es gracioso (¿?) porque es una referencia.

Lo único que salva este bodrio de ser un completo desastre es una serie de flashbacks sobre la juventud de Virginia de la Mora. Ya que Verónica Castro nunca regresará a la serie, los guionistas insertan una historia que ocurre en los años 70s para explorar el backstory de su personaje. Viéndolo de manera independiente, estos flashbacks me parecen bien logrados, con buena ambientación y ofreciendo un vistazo (un poco forzado tal vez) a la cultura queer y homofobia de la época. Las versiones jóvenes de los personajes son muy convincentes y colorean mejor su psicología en el presente.

Un nuevo personaje introducido en el pasado es Pato (Christian Chávez), un chico gay del círculo social de Virginia. Aunque nunca habíamos escuchado sobre él anteriormente, resulta que ha jugado un papel muy importante en la vida de la familia De la Mora. Es el verdadero padre de Paulina, descubrió el secreto de la muerte del padre de Virginia, introdujo a todos en el movimiento LGBT+ de la época e incluso debemos asumir que gracias a él Ernesto adquirió un gusto por el drag que lo lleva a manejar un cabaret en su adultez. Para sustentar todo este peso en la historia, se le da mucho tiempo en pantalla a Pato (para desfortuna de otros personajes principales), lo cual no necesariamente es un error. Su trágica historia de amor, aunque puede ser predecible, está decentemente desarrollada y con un muy gráfico crimen de odio nos recuerda que antes las cosas eran peores para los gays.

Crítica social

Todo lo que ocurre en flashbacks parece más bien un spinoff porque, aparte del cambio brusco de tono, los eventos del pasado tienen poca repercusión tangible en el presente, probablemente porque los dos personajes que reciben mayor atención, Virginia y Pato, ya están muertos. De haber ocurrido en la primera temporada o en una película, esto pudo haberse sentido más sólido. Los paralelismos entre el pasado y el presente son a lo mucho superficiales. La motivación de la abuela, una nueva villana de la temporada, no adquiere alguna nueva dimensión y el esclarecimiento del crimen de odio hacia Pato tampoco importa; el hecho de que Paulina descubra la verdad sobre su padre podría no haberse incluido y no cambiaría nada de la conclusión de su personaje.

Cualquier oportunidad es buena para hacer un montaje de transformación drag.

Contrario a la seriedad de los flashbacks, los demás personajes queer viven en un mundo de caricatura. María José tiene una nueva relación, que parece sacada de la manga, con una mujer llamada Kim, quien abusa de su hijo trans para obtener atención… o algo por el estilo. María José, quien anteriormente era altamente empática y centrada, observa una escena de maltrato y en lugar de ayudar al niño, corta con Kim y estos nuevos personajes desaparecen. Esta situación parece que era solamente un obstáculo artificial para postergar su regreso con Paulina. La trivialización de la violencia trans, sobre todo por parte de uno los pocos personajes genuinamente buenos en la serie me pareció de pésimo gusto por parte de los guionistas.

Violencia infantil-trans como chiste

Al principio de la temporada y de nuevo en el último capítulo, María José saca a Paulina de la cárcel mediante corrupción. En México todo se puede con dinero, es lo que nos dicen en un principio de manera factual, no como algo negativo. Entonces no debemos cuestionarnos el actuar de la abogada, simplemente estar satisfechos con su tenacidad para salvar a su prometida. María José y Paulina se casan en el final de la serie y gracias a la química de los actores podemos sentirnos felices por la pareja e ignorar el viaje sin sentido por el que atravesaron en los últimos capítulos resolviendo el misterio de Pato. Una boda entre una mujer trans y una mujer cis sí es algo nunca antes visto en series mexicanas, pero es una lástima que ocurre entre un mar de sinstentidos, como el de que su hijo tuvo una fugaz carrera en un grupo musical sin la supervisión de sus madres.

Sobre Purificación, María José se muestra muy compasiva con ella ya que, nos enteramos, padece una enfermedad mental no especificada. Estas interacciones más que interesantes son desesperantes, ya que “Puri” es una villana unidimensional sin una sola cualidad. La dinámica entre hermanas es hueca y tediosa a pesar del esfuerzo actoral de Paco León por parecer que le importa. Creo que intentaban emular a una villana despiadada de telenovela, pero su poco desarrollo e involucramiento con otros miembros de la familia De la Mora hace que su presencia se sienta como una molestia, que se resuelve anticlimáticamente con un fantasma.

Probablemente la peor trama de toda la serie es la de Diego ingresando voluntariamente a terapia de conversión porque está urgido por procrear y no puede esperar a que Elena se recupere del coma. Tras reencontrarse con sus padres para darles la noticia de que tendrán un nieto, ellos lo siguen rechazando por su sexualidad, por lo que Diego toma la decisión más lógica y madura, ingresar a un programa de varios meses que su primo asegura puede cambiar su sexualidad y con esto poder tener una familia “normal” con una mujer. Esto suena tan absurdo e inverosímil para el personaje que tengo la teoría que era una parte de la historia de Pato en los flashbacks, pero por alguna razón se lo adjudicaron a Diego.

Una persona que dice eso jamás iría a una terapia de conversión.

El manejo de la situación es tan pobre y desafortunado que trivializa un fenómeno que sigue existiendo en nuestro país y causa graves y duraderos daños psicológicos a quien lo vive. Abordar un tema tan delicado requiere un compromiso y responsabilidad que simplemente no tienen los guionistas de esta serie. Dos episodios seguidos terminan con él recibiendo electroshocks (¿realmente se siguen utilizando hoy en día?) y en su estadía tiene una cita con una mujer mientras es observado por un grupo de personas detrás de un espejo de doble vista.

La manera lógica de lograrlo

Finalmente es Elena embarazada, acompañada de Julián, quien convence a los padres de Diego que lo saquen de ese lugar. La pareja de hombres declara que su amor es más fuerte que antes y Elena queda tan conmovida que quiere compartir la crianza del bebé con ellos, y con un repartidor de Rappi (digo, Rabbit) que acaba de conocer. Diego llora en su bañera en una escena que dura unos segundos y luego todo se olvida cuando nace el bebé. Todos serán muy felices.

Tal vez la intención era darle a Julián y Diego un final de telenovela pero subversivo: “la pareja gay forma una familia… ¡pero de cuatro!”, sin embargo el build-up es pobre y no considera la lógica ni consecuencias de los eventos que acaban de ocurrir. La serie tampoco está interesada deconstruir estas ideas heteronormadas y románticas, sino al contrario, parece validarlas: los problemas de una pareja inestable se resolverán formando una familia con hijos.

Conclusión: todo se marchita

Ignoro qué tanto del bajón de calidad de la segunda y tercera temporada se deba a la salida de Verónica Castro y los ajustes que se hayan tenido que hacer al guion, pero el producto final es el que habla por sí mismo. La casa de las flores llenó un vacío que existía en las producciones mexicanas, aportando una estética, humor y temas frescos para el público nacional, pero ser el primero en algo no debe automáticamente considerarse como de buena calidad.

Aunque el camp es un estilo válido así como usar las telenovelas como influencia, esto no es una excusa para escribir guiones incoherentes. Parece que ya al final la serie se preocupó más por crear escenas que sirvieran para memes o gifs en lugar de contar una historia convincente. La casa de las flores es hasta ahora la mejor serie queer mexicana, simplemente porque no existe otra. Manolo Caro y otros realizadores deben superar este primer intento y mejorar sus producciones queer. El público merece más que Doritos Rainbows.

Un fantasma salva el día. ¡VIVA MÉXICO!

His Dark Materials and Atheism

Books, TV

Phillip Pullman’s His Dark Materials trilogy of books is known for its very explicit anti-religion themes, which can be straightforwardly interpreted as atheist. Watering down this aspect to avoid controversy was one of the reasons the 2007 Hollywood movie adaptation, The Golden Compass, didn’t succeed. Fortunately, the BBC/HBO TV series appears to be on the right track by following the books more closely in this regard, and I couldn’t be more excited. The exploration of religion and spirituality is one of the reasons these books are some of my favorites. I believe it is important for media aimed at young people to explore these ideas and hopefully spark introspection and reflection.

My Religious Background

I was raised Catholic like the majority (81%) of the Mexican population. Since I was a kid I became aware of religion’s role in our life; it was everywhere: in holidays, everyday speech, jewelry, in household paintings and imagery, and even some of our core societal values. As I got older I started questioning my own beliefs and, coupled with my awareness of other religions, let myself contemplate other spiritual options besides my family’s faith.

As a teenager with a queer sexuality, I was severely at odds with Catholicism. The shame and guilt associated with homosexuality was so harmful that distancing myself from the Church was a logical and definite step to move forward in my life. Besides, as a rational thinker, many concepts from the Bible rang hollow to me.

I believed in being good and helping others, but I couldn’t accept the more out there, faith-based ideas like an omnipresent god, sin, or an afterlife in heaven (or hell). Despite having made up my mind though, I respected the taboo of never openly questioning my family’s religion, like it was something so personal that it was outside of the realm of critique. Pondering about existential questions alone would become a mentally exhausting and lonely activity.

Thankfully, when I was around 19, a college professor recommended Pullman’s books to the class. He hyped them so much that I bought them soon after with my first summer job paycheck. Upon starting reading The Golden Compass, I felt this was a different kind of YA fantasy novel, compared to ones like Harry Potter (which I also liked a lot). I was immediately intrigued and fascinated by daemons, the physical manifestation of people’s souls. Lyra’s story was thematically complex and theologically challenging. This was not only a highly entertaining story with endearing characters, but also a bold and ambitious work of fiction about how to find spiritual fulfillment without God or religion. Reading them was a very rewarding and satisfying experience that I wish I had gotten to know sooner.

Killing God (Spoilers)

Pullman’s anti-religious ideas are not subtext, but actual text in the story; Lord Asriel’s determined goal of killing God no matter the consequences is anything but subtle. The Magisterium, a more powerful and oppressive version of the Catholic Church, is the main antagonistic organization. We see a world which has fallen under their strict control, where free-thinking is discouraged for fear of repression. Any idea that challenges the Church is suppressed, in a clear parallel to not only the Catholic Church of the past, but other religions and authoritative regimes as well.

One of the worst characteristics of the Magisterium is their dreadful treatment of children. The Gobblers can be read as a metaphor for the child sexual abuse by the clergy. Severing kids’ daemons leaves them stunted for life or even dead, much like trauma does to real life victims. In The Amber Spyglass the Church purposefully tries to kill Lyra in an effort to stop her from (supposedly) bringing another Fall to humanity. The Magisterium is presented as despicable and corrupt to the core, in a deliberate attempt to show how unrestricted power and zealotry can affect people, especially young ones, living under a theocratic society.

God, referred to as The Authority, does exist in the world of His Dark Materials, but he’s not portrayed in the traditional Christian way. As the very first angel created from Dust, he gained his power by telling the subsequent angels and beings that the universe and all life on it were his doing. But as time passed, his body turned old and frail and his regent Metatron would take his place. Metatron doesn’t let The Authority die, in an effort to not disturb the control and influence they already possess in the multiple worlds.

One of the key symbolic moments of the final battle is when Will, unknowingly but compassionately, releases The Authority from his crystal prison. I interpret this scenario as Pullman saying the traditional God figure, an omnipotent all powerful ancient man, is an outdated concept that must be put to rest. It is meaningful that two children in a quest to understand the nature of life, death, knowledge, and conscience, are the ones that put an end to this old being. God, longing for rest, shows a peaceful and liberating expression as he finally dissolves into the air.

Knowing about the wrongdoings and corruption of the Catholic Church throughout history, there is something extremely satisfying and subversive about it being the main antagonistic force in literature aimed at a young audience. Pullman does not pull any punches, the criticism is not disguised or sugar-coated. Characters like Lord Asriel, Mrs. Coulter, the witches, and Mary Malone (my favorite) all spell out matter-of-fact criticism of Christianity. All this could very easily become preachy, but Pullman’s characters do have their own character arcs and goals, not limited to only spout out “agenda”.

Pullman has expressed that his books are not specifically anti-Catholic, but rather anti-dogma. In the end, the storytelling, in my opinion, succeeds because plot, characters, and world building are masterfully blended with thematic richness. The author encourages the reader to live life to the fullest and share our stories, to seek truth and knowledge but also to take a moment to appreciate the big and small wonders of nature, to value and nurture our emotional connection with others, regardless if they’re ice bears, witches, Texans, or from another world.

His Dark Materials power relies on making accesible deep (and sometimes tough) questions about our own spirituality. There are many ways in which we can find spiritual fulfillment, religion is not the only way. Everyone should be reminded of that, especially young people who sometimes don’t even know they are allowed to think for themselves about these matters.

My Top 6 Disappointments (2010 – 2019)

Movies, Music, Review, TV, Video Games

Not everything was good in the media landscape during the last decade, so to balance out my previous top 10 lists I have to talk about the bad stuff. These are six games, movies, shows, or albums that greatly disappointed me. Disappointment involves having a previous liking, fondness, or hope in something, so I don’t necessarily hate the following but rather was severely let down by them.

6. Pokémon Sword/Shield

Pokémon Sword and Shield are fun games, I’ve already clocked more than 30 hours in my file. Despite this, they are very disappointing to me. These were the first mainline Pokémon games on a home console (Let’s Go Pikachu/Eevee don’t count) and developer Game Freak’s laziness is apparent everywhere.

The most obvious example is the cutting of more than half of the Pokédex, “Gotta catch ’em all” no more. The 3D models are evidently recycled from previous games, but they couldn’t bother to port all the previous ones over. Graphics look like upscaled 3DS visuals and feature horrendous pop-up that’s inexcusable in 2019. The world design is exteremely linear and boring, except for the Wild Area (that’s a cool idea). Max Raids are not fun, but rather frustrating and uninsipired. And the list goes on.

Still, these games sold like crazy and they do have some good stuff in it. The new Pokémon designs are still pretty creative and inspired and the music is amazing. Pokémon, I love you, but you can do A LOT better.

5. Fantastic Beasts: The Crimes of Grindelwald

crimes grindelwald

I consider myself a moderate Harry Potter fan. I read all the books, even the fanfic-y script for Cursed Child (which I cannot judge as harshly without seeing the play) and watched all the movies. I respect and admire J.K. Rowling for her creativity and imagination that created a worldwide beloved franchise. I thought the first Fantastic Beasts movie was OK, I did enjoy it and hence thought that things could only improve in the sequel, right? Wrong!

The worst sin of The Crimes of Grindelwald is just how BORING it is. The plot is convoluted and suffers from too much characters doing nothing interesting. There are some very stupid story decisions, like the lame romantic misunderstanding between Newt and Tina, the shying away from Dumbledore’s sexuality, random, unnecessary baby murder (twice!), a surprise Dumbledore sibling (this might change in the following movies), Nagini is a human and serves nothing to the plot, and some more I’m probably forgetting.

J.K. writes good stories, but not good scripts. WB shouldn’t let her write the following movies, or at least bring in some help.

4. The Handmaid’s Tale (TV Show)

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The Handmaid’s Tale started out as a faithful adaptation of Margaret Atwood’s novel, the first season covering the original book. It was shocking, gripping, tense, frightening, and very socially relevant. Without more source material to adapt, however, the show turned into a repetitive, glacially paced torture porn borefest.

When you set up the rules for a fictional world, disregarding or ignoring them constantly breaks the suspension of disbelief and makes the story fall apart. June should’ve been killed a thousand times by season three, but her plot armor is so thick that there is no suspense anymore. The fakeouts of her escaping Gilead are so tiresome now that I don’t care anymore. Those lingering close-up shots with a monologue from Elizabeth Moss were interesting the first times, but after seeing them for the hundreth time you feel exhausted.

Meh. At least Atwood released The Testaments and gave a (arguably) satisfying conclusion to Gilead.

3. Utopia by Björk

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I’m all for experimentation in music, but Björk is just fucking with us now. Utopia is avant-garde pop that is not pleasurable to listen to. There are almost no hooks or interesting melodies to latch on to, the Arca beats are cringe-worthy to put it mildly, and songs are just too long without creating an interesting progression to justify it, they just fall flat.

To give her credit, she creates some pretty unique fairy-tale-esque atmospheres that are enjoyable, but would probably serve better as background music for a movie or videogame. By trimming the excess fat, getting rid of those awful glitch drums, and adding some more interesting melodies, this album would actually be very nice. Those nice flutes and inventive music videos are wasted here.

2. Silent Hill

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Silent Hill was once a very respectable survival horror franchise (I love 2 and 3 to death). Although it never reached Resident Evil popularity, it steadily gained its good reputation with its unique setting, monsters and psychological horror. The last decade, however, saw this reputation being dragged through the mud by stupid choices made by Konami.

The games after the fourth were not developed in Japan anymore and thus lost their unique Japanese horror sensibility. The two Hollywood movies were a mess, the second one in particular is one of the worst movies I’ve ever seen in a theater. The Silent HD collection was a horrible glitch-ridden mess that performed worse despite being in newer generation hardware.

And when things started to look promising again with a new game developed by Hideo Kojima, Guillermo del Toro and (almost) Junji Ito, Konami shut it down. How the hell do you fuck this up? Ugh. RIP Silent Hill.

1. Game of Thrones

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By now everyone knows Game of Thrones’ ending sucked. but this was a special kind of sucking because it retroactively made the series impossible to rewatch now, knowing it’s all for nothing. All the fascinating, complex characters and mysteries built during the previous years came crashing down violently. Nothing mattered in the end, the plot became nonsensical, characters turned into complete idiots, others were killed just to get rid of the clutter, and some others were kept alive because of fanservice.

The number one show in the last decade, the global phenomenon, the ratings (and piracy) king was killed in front of our eyes and we sat and watched and died inside. This show will go down in television history as a perfect example of how to turn gold into a turd. At least we have the books for a satisfying conclusion… Just kidding, George R.R. Martin will never finish them ☹️.