Cine y TV en cuarentena 2020 (Parte 1)

Movies, Review, TV

Mientras esperamos (im)pacientemente a que llegue la vacuna del COVID-19, la mayoría de las personas hemos recurrido a las películas y series para distraer nuestra mente de los problemas del mundo, o en algunos casos para informarnos mejor sobre ellos. Esta es mi breve opinión de lo que he visto desde marzo a la fecha, en orden alfabético, y si lo recomiendo o no.

A Cure for Wellness (2016)

Una película de misterio que pretende ser terror, con impecable producción pero un guion flojo e innecesariamente largo. Dane DeHaan como protagonista no tiene suficiente carisma y da una actuación tan monótona que pone a dormir.

¿Recomendada? Para curar el insomnio.

AKA Jane Roe (2020)

Este documental muestra a una mujer estadounidense común y corriente se convierte sin querer en figura pública por propiciar la legalización del aborto a nivel nacional; para después ser utilizada con fines políticos por gente de izquierda y luego de derecha. Antes de morir, cuenta por qué cambió públicamente su postura sobre el aborto.

¿Recomendado? Sí. Muestra el lado humano de una persona que fue arrastrada por las circunstancias a ser el centro de atención nacional y luego tratada como peón por los grupos de poder, incluyendo la Iglesia.

Alex Strangelove (2018)

Una comedia sosa sobre un adolescente en proceso de salir del closet como gay. Todo es muy promedio: actuaciones, guion, dirección, humor, etc. Su valor radica tal vez en el tema, pero aún así hay otras películas que lo hacen mejor.

¿Recomendada? No, ya existe Love, Simon y esta es una versión similar más chafa.

Ana (2020) *Serie*

Ya escribí sobre esta porquería.

¿Recomendada? No, ni para hacer hate-watching.

Bombshell (2019)

Basada en hechos reales y con excelentes actuaciones de Charlize Theron, Nicole Kidman y Margot Robbie, Bombshell es interesante simplemente por el amarillismo y morbo del caso original: las mujeres de de la cadena Fox News que demandaron por acoso sexual al CEO de la empresa. Las actuaciones son buenas, pero el guion y dirección no son nada del otro mundo. El hecho de que el personaje de Robbie sea inventado deja un sabor raro.

¿Recomendada? Está pasable si vas con bajas expectativas.

Chicuarotes (2019)

Misery porn situada en el poblado de San Gregorio Atlapulco que retrata a dos jóvenes de clase baja con apodos ridículos (nadie tiene nombre común en esta película) tomando las peores decisiones para resolver sus problemas o hacer dinero. La vida es una basura y Gael García nos lo restregará en la cara incansablemente.

¿Recomendada? No, el tono es tan melodramático y pretencioso que se percibe malintencionado. Si quiero decepcionarme de México puedo ver las noticias y ahorrarme una hora y media.

Circus of Books (2020)

Excelente documental sobre una pareja judía de clase media que inadvertidamente se convierten en productores de porno gay y figuras clave en la cultura LGBT+ de Los Angeles. Además de lo surreal de la premisa, hay una historia familiar entrañable, honesta y conmovedora.

¿Recomendada? Definitivamente.

Color Out of Space (2020)

Una película de terror cósmico basada en un cuento de H.P. Lovecraft. Nicolas Cage actúa tan ridículamente que no te puedes tomar nada tan en serio. Los efectos visuales y paleta de colores son muy novedosos y solo por eso puedo decir que me gustó.

¿Recomendada? Bajo los efectos de alguna droga o en mood de ver algo creepy/trippy con imágenes muy originales.

Cómo sobrevivir soltero (2020) *Serie*

Este intento de sitcom sobre whitexicans pretende ser un Friends o How I Met Your Mother mexicano pero fracasa enormemente. El humor es penosamente infantil y la sátira sobre la industria del entretenimiento mexicana es muy obvia y poco inteligente. Su desesperación por parecer cool se nota en los temas “controversiales” que no sabe manejar y cameos de RBD y otros artistas nacionales.

¿Recomendada? No. El plot twist del final es un insulto a la inteligencia que no se lo deseo a nadie.

Corazón contento (2018) *Serie*

Esta serie de Amazon Prime jamás la había escuchado en mi vida; es una comedia sobre tres familias mexicanas de CDMX, Monterrey y Mérida con la característica en común del sobrepeso. La selección de actores es muy refrescante porque sí parecen gente real, lo cual le da un toque de autenticidad que te permite no ser tan duro con el humor sencillo que maneja. El gimmick de la obesidad resulta un poco superficial ya que no hay consecuencias dramáticas reales de las enfermedades que desarrollan algunos personajes.

¿Recomendada? Por curiosidad tal vez; es interesante ver otros escenarios que no sean CDMX y a actores carismáticos que salen del molde tradicional.

Cure (1997)

Esta película de J-horror salió en la época de Ringu pero no es tan conocida en este lado del mundo. Un detective debe buscar al asesino de unos bizarros crímenes donde las víctimas terminan con una X cortada en el cuello. Como es común en este tipo de cine la atmósfera es perturbadora, el ritmo es lento y al final no hay explicaciones claras porque el guion es intencionalmente confuso al respecto.

¿Recomendada? Solo si eres fan del J-horror o películas de terror psicológico de ritmo lento y sin respuestas claras.

Desenfrenadas (2020) *Serie*

Ya escribí sobre ella.

¿Recomendada? Sí. Es una joya.

El hoyo (2019)

Es como El cubo, pero española y como una alegoría sobre la lucha de clases. La premisa es tan buena que no importa si algunas cosas no tienen sentido, una vez que empiezas a verla necesitas saber cómo termina.

¿Recomendada? Sí. Sientes que viste algo muy inteligente aunque tal vez no lo era tanto en retrospectiva.

El club (2019) *Serie*

Para disfrutar El club debes juzgarla como lo que es en realidad: una telenovela que han de haber pitcheado como “Breaking Bad pero con whitexicans” (sé que estoy abusando de este último término pero es la verdad). Hay infinidad de clichés y coincidencias en el guion para avanzar la trama, pero a partir de la segunda mitad todas las malas decisiones de estos chavos tienen consecuencias desastrosas que te mantienen enganchado hasta el final. Siento también que faltó un capítulo adicional como epílogo, ya que el final puede sentirse muy abrupto y te deja temáticamente insatisfecho.

¿Recomendada? Si ajustas tus expectativas a las convenciones de una telenovela. Siento que si no fuera por la acartonada actuación de Alejandro Speitzer como protagonista y al uso excesivo de flash forwards y canciones indie medio genéricas; esta pudo haber sido una producción más popular y reconocida.

El sembrador (2018)

Este documental retrata la experiencia del profesor Bartolomé y sus alumnos de primaria en una pequeña comunidad en las montañas de Chiapas. A través de sus testimonios comprendemos las dificultades pero también la importancia de la educación en zonas no urbanizadas de México. El sembrador nos muestra una cara del país que normalmente no aparece en los medios, dignificando en pantalla la vida de estas personas sin caer en manipulación emocional. Estos niños merecen un mejor país.

¿Recomendado? Sí. Tal vez no es tan entretenido, pero es una experiencia de empatía muy valiosa.

Guadalupe-Reyes (2019)

Hay películas que suenan tan malas que hay que verlas para comprobarlo. Esta es una comedia mexicana más del montón, con un humor juvenil y situaciones tan ridículas que tal vez funcionarían un poco mejor si los protagonistas fueran adolescentes, no adultos de 40+ años. No hay nada más que decir al respecto.

¿Recomendada? De manera irónica tal vez no es tan chafa con algunas otras.

Honey Boy (2019)

Shia LaBeouf necesitaba terapia y escribió esta película donde aborda la turbulenta relación con su padre, interpretado por él mismo. La trama es simple pero lo interesante es la psicología y dinámica de los personajes que elevan algo aparentemente sencillo en una producción muy emotiva. En los créditos finales aparecen fotos reales de la familia y sin darme cuenta estaba llorando.

¿Recomendada? Sí. Es una obra muy valiente y honesta que me parece digna de admiración. Si has tenido una relación complicada con tus padres es muy probable que te identifiques.

Desenfrenadas, irreverentes, feministas y con mucho corazón

Mexico, Review, TV

La primera gran señal para mí de que Desenfrenadas era algo diferente ocurre en el primer episodio cuando hay una breve participación de la reconocida actriz de doblaje Laura Torres caracterizada como Daria, un ícono feminista animado y al que ella daba voz en el doblaje al español. La serie animada marcó una generación por su excelente humor sarcástico y mordaz crítica social sobre la adolescencia estadounidense a finales de los 90, pero lo más refrescante era que el corazón de la historia residía en la amistad entre la protagonista y su mejor amiga Jane; juntas sobrellevaban los altibajos de la juventud con amor incondicional muy inspirador. Que los creadores de Desenfrenadas se esforzaran en aludir a esta animación de manera tan explícita para quien conozca la referencia (e imperceptible para quienes no) me dejó claro que estaba ante algo especial.

Debo confesar que mi intención inicial para ver esta serie de Netflix era hacer hate-watching, es decir, verla con intenciones de disfrutarla irónicamente criticando y riéndome de sus fallas. Aunque ya se había estrenado hace varios meses en la plataforma, no había escuchado a nadie hablar sobre ella. Mi impresión del trailer fue muy negativa—Otra serie mal escrita de whitexicans chiflados—pensé. Mi exploración de series mexicanas recientes me había llevado a resignarme a que la mayoría de las producciones, especialmente las comedias, son entretenimiento basura con pésimos guiones plagados de clichés y temas controversiales para estándares de señoras católicas; como en La casa de las flores, El juego de las llaves, Ana y más recientemente Cómo sobrevivir soltero (la más aborrecible de todas). Pero no, yo fui el tonto y prejuicioso porque después de hacer binge-watch de los diez capítulos de Desenfrenadas puedo decir que es de lo mejor que he visto, nacional o internacional, en años recientes. Me hizo reír y llorar, con una trama y personajes veraces e inteligentemente construidos, con un feminismo que sobrepasa los clichés y una fuerte crítica social integrada orgánicamente en la historia.

Esta serie creada por Diego Martínez Ulanosky trata sobre Vera, Rocío y Carlota, tres amigas de veintitantos años pertenecientes a una burbuja social de clase media-alta, que hacen un road trip de fin de semana de CMDX a Oaxaca topándose en el camino con Marcela, una chica oaxaqueña en serios problemas que, a punta de pistola, las obliga a darle un aventón. Esta premisa inicialmente me pareció algo problemática—la actriz principal morena como una delincuente violenta—pero finalmente funciona gracias a una cuidadosa construcción de personajes que reconoce este prejuicio y se preocupa por mostrar los motivos de cada chica para empatizar con ellas y sus motivaciones. Debajo de las groserías y el bullying light (porque sí son muy malhabladas y “llevadas”) encontramos humanidad y vulnerabilidad palpable; además, la química entre las cuatro actrices principales es tan buena que es un deleite verlas convivir.

Vera (Tessa Ia) es una aparente típica chava rica, hija de papi, que se siente con derecho a navegar por la vida haciendo lo que quiere sin sufrir consecuencias. Su introducción la retrata de manera extremadamente antipática: después de perder un ascenso en la revista de modas donde trabaja, explota y en un berrinche destruye la laptop de su rival e involuntariamente roba unos vestidos para una sesión de fotos. Para escapar de su realidad, invita a sus dos amigas a acompañarla en un viaje a Oaxaca con el fin secreto de perseguir a su fuckboy.

Rocío (Bárbara López) es una joven médica sobresaliente a punto de recibir una beca para estudiar en Suecia. Es atormentada constantemente por el recuerdo de su hermana recientemente fallecida y esto, aunado a la presión que ejerce su padre para que siga sus pasos y las dudas sobre el compromiso con su novio “Juanpi”, la llevan a aceptar la invitación de Vera para desaparecer por unos días.

Carlota (Lucía Uribe) es una chica feminista y poeta frustrada de familia judía que aún vive con sus padres sin saber qué quiere hacer de su vida. Su baja autoconfianza la hace fácilmente manipulable por Vera y así es como termina renuentemente accediendo a viajar con sus amigas. “Carli” cumple con las características estereotípicas de una feminista, desde su apariencia desaliñada hasta su manera de expresarse en sus diálogos contra el heteropatriarcado, pero al poco tiempo su caricaturización se desvanece y encontramos a una joven realmente comprometida con lo que pregona.

Marcela (Coty Camacho) vive una vida turbulenta en los barrios bajos, entre una relación extremadamente tóxica con su novio Joshua, cuidar a su hermano adolescente y la sombra del crimen organizado representada por un hombre apodado Sapo. Después de un altercado con este último es cuando por azar se cruza con el grupo de amigas y al no recibir ayuda “por las buenas” se ve obligada a intimidarlas y obligarlas a llevarla a su destino. Su introducción tal vez sí refuerza estereotipos, pero a través de los episodios reconocemos la dignidad, motivaciones y cualidades de Marcela para poder admirarla sin lástima o condescendencia. No es la “jodida” que debe ser salvada por la gente güera, más bien es un reflejo de lo que viven muchas mujeres en México.

El contexto inicial de las chavas es importante porque Ulanosky y su equipo no huyen de resaltar las evidentes diferencias de clases sociales como uno de los temas principales, sin caer en el maniqueo. Por momentos la trama se puede volver muy oscura, incluso perturbadora, sin embargo la serie no cae en el melodrama fácil. “Show, dont tell” es una regla de guionismo rara vez aplicada en las otras series mencionadas anteriormente, pero esta producción confía en el espectador para leer entre líneas las intenciones de los personajes y recompensar al espectador que haya puesto atención. El lazo entre Vera y Marcela en particular está muy bien logrado y, lo más importante, es creíble y lógico. El fuerte drama es digerible por el contraste con los momentos más contemplativos y divertidos, pero sobre todo gracias al humor irreverente.

La reciente controversia sobre la comedia racista-clasista en México llevó a muchos comediantes, actores y otras figuras públicas a declarar que el humor está muerto debido a la corrección política y las generaciones tan sensibles de ahora. Quienes piensan así debería voltear a ver a Desenfrenadas y aprenderle algo. Su humor toca temas temas “polémicos” como clasismo, racismo, privilegio, feminismo y la inseguridad del país; con el acierto de no usar a las personas desfavorecidas como objeto de burla, sino crear el humor a través de los choques de personalidades, y una mezcla de groserías y spanglish. Las veces que alguien actúa de manera racista o clasista, la burla es hacia la persona prejuiciosa, como debe ser.

Un problema de otras producciones contemporáneas es que se autoproclaman feministas con bombo y platillo cuando en realidad manejan el tema de manera muy torpe o limitada. Películas como Cindy la regia o series como La casa de las llaves y Ana parece que solamente basan su empoderamiento en la libertad personal, con mayor énfasis en el sexo sin compromiso o encuentros lésbicos. Y sí, es verdad que la liberación sexual femenina es todavía algo transgresor en cine y televisión de un país conservador como México, pero limitarse a este aspecto reduce el movimiento social a algo individualista. Además de con quién se acuestan o a quién le mandan nudes, Desenfrenadas no olvida mostrar la parte interpersonal del feminismo: las relaciones de apoyo entre mujeres están inscritas en el ADN de la trama.

Vera, Rocío, Carlota y Marcela son personajes refrescantes porque no están para nada idealizadas. Desde el primer episodio entendemos que son capaces de ser desconsideradas y tomar (muchas) malas decisiones. Entre ellas manejan un humor incisivo y se “pendejean” mutuamente todo el tiempo. Por otro lado, una y otra vez somos testigos del apoyo y amor que comparten para sobrellevar las dificultades que atraviesan. La interseccionalidad del feminismo es evidente cuando las chicas de CDMX son confrontadas con su privilegio y eventualmente lo utilizan para ayudar a Marcela. Al final de la serie la amistad entre las cuatro mujeres se siente real y satisfactoria porque se ha solidificado a través de la sororidad y los momentos, buenos y malos, que compartieron.

Si he hablado mucho sobre los temas y personajes es porque son el highlight de la serie para mí—se merecen que les echen mil flores—pero audiovisualmente también es un deleite. El soundtrack cuenta con música de artistas, muchas femeninas, en español con propuestas de rock-pop-electrónica muy cool (y un reguetón chusco por ahí). La dirección, edición, fotografía y dirección de arte son impecables. Los episodios son cortos pero utilizan el tiempo muy efectivamente, siendo raro que haya escenas que no avancen la trama o no contribuyan al desarrollo de personajes. Incluso un episodio que podría parecer filler, en el cual las amigas terminan en poblado pequeño en medio de una tormenta, tiene una carga simbólica enorme y pone en evidencia el gran avance en los arcos de personaje de las cuatro protagonistas.

Quien se sienta decepcionado o desilusionado por la basura mexicana de Netflix, Amazon Prime y demás, debe darle la oportunidad a esta serie. En un mundo ideal todo mundo estaría hablando y discutiendo esta joya. Realmente espero que produzcan una segunda temporada para retomar los cabos sueltos de la trama, pero sobre todo porque confío en que el equipo de Desenfrenadas aún tiene mucho que decir de manera inteligente, graciosa y humana. Vera, Rocío, Carlota y Marcela son the real deal.